Cuidado Infantil

La gran mayoría de los padres precisan los servicios de una niñera en algún momento u otro, ya sea para una noche esporádica o cada tarde durante un rato o porque alguien debe cuidar a los pequeños mientras los padres trabajan. Así pues, es un tema que tú y tu pareja deben plantearse, en lo posible antes de que la necesiten desesperadamente. De este modo, podrán escoger una candidata que responda a sus expectativas, o a la mayor parte de ellas. El tema es: ¿cómo hacer para dar con una canguro de confianza? Antes de empezar a buscar, tú y tu pareja deben tener claro qué están buscando exactamente: ¿buscan a alguien que juegue con los niños?, ¿a alguien responsable que vaya a buscarlos al colegio y los acompañe al lugar donde realizan ciertas actividades extraescolares?, ¿o a alguien que se ocupe de ellos y a la vez realice ciertos quehaceres domésticos?   Como primer paso (a mí me ha dado resultado) puedes hablar con amigos y vecinos para decirles que estás buscando una niñera. El boca a boca suele funcionar bastante bien en estos casos. Otras ideas que puedes seguir: inspecciona tablones de anuncios de universidades, guarderías, colegios, institutos: allí suelen ofrecerse estudiantes que disponen de cierto tiempo libre para realizar este tipo de trabajo; coloca carteles en las tiendas de tu barrio, especificando claramente lo que estás buscando; pregunta en guarderías: hay cuidadoras que tan sólo trabajan media jornada y buscan este tipo de trabajo para sacarse un sobresueldo; pregunta en la parroquia de tu barrio: quizás puedan informarte allí de alguna mujer madura y bien predispuesta, a quien con seguridad le irá bien ganar algún dinero extra y volver a sentirse útil; por último, ponte en contacto con una agencia de contratación de niñeras. Durante la entrevista de la posible candidata, permite a tu hijo estar presente; al fin y al cabo lo cuidará a él y es una buena chance para imaginar cómo podría funcionar la dupla. Si tu hijo tiene edad suficiente, pregúntale qué le ha parecido; puede que su respuesta te sorprenda: quizás le molesta que sea demasiado mayor para jugar con él o demasiado joven para que él se sienta seguro en su compañía. No temas hacer preguntas tanto generales como específicas durante este primer encuentro; estas indagaciones te permitirán averiguar aquellos aspectos que son importantes para ti. Pregunta por sus tarifas antes de contratarla, y deja bien claro si los días festivos o a partir de cierta hora varía el precio. Fija con claridad desde el principio los horarios, las funciones que debe realizar y las normas que imperan en tu casa, para que no haya confusiones ni malentendidos. El primer día que venga, quédate en casa la mayor parte del tiempo, o al menos parte de él, para supervisar la situación. Aprovecha para enseñarle la casa y ponerle al corriente de todo; deja que los niños le enseñen su cuarto y sus cosas. Pasadas las primeras semanas, pregunta a tus hijos por la niñera. Además de tener en cuenta sus respuestas, fíjate en su comportamiento: si todo está bien, habrás dado con la persona correcta. La gran mayoría de los padres precisan los servicios de una niñera en algún momento u otro, ya sea para una noche esporádica o cada tarde durante un rato o porque alguien debe cuidar a los pequeños mientras los padres trabajan. Así pues, es un tema que tú y tu pareja deben plantearse, en lo posible antes de que la necesiten desesperadamente. De este modo, podrán escoger una candidata que responda a sus expectativas, o a la mayor parte de ellas. El tema es: ¿cómo hacer para dar con una canguro de confianza?  

Te damos las pautas para encontrar una cuidadora estupenda y para asegurarte de que tu pequeño se siente feliz con ella. Dejar a nuestro hijo con terceros nos resulta muy difícil a todas las madres. Nuestro instinto maternal, especialmente acentuado en los primeros años de la vida del niño, nos hace creer que nadie puede cuidarlo tan bien como nosotras. No obstante, a veces la necesidad nos obliga a buscar una niñera que se haga cargo de nuestro pequeño. Si es tu caso, no te agobies. Sigue estas pautas para contratar a una buena profesional, con la que tu hijo esté bien atendido y se sienta feliz. Para empezar, tienes algo a tu favor: superado el primer año, tu peque no siente rechazo a los extraños (es una etapa por la que pasan todos los bebés en algún momento entre los 8 y los 10 meses, caracterizada por el temor y rechazo a los desconocidos). Por eso, si das con una persona con la que haga “buenas migas”, tu hijo podrá tolerar tus ausencias sin sentirse abandonado. CÓMO Y DÓNDE BUSCAR Para encontrar a la persona ideal conviene que la busques con tiempo. Pregunta a tus amigas y en las guarderías de tu barrio (así tendrás referencias fiables de ella), pon un anuncio especificando el servicio que precisas o ve a una empresa especializada. Cuando entrevistes a las candidatas, observa su reacción y la de tu pequeño al conocerse. Al principio es normal que el niño se muestre poco receptivo ante una persona que no conoce, pero si es una niñera con recursos, sabrá hacerse con él enseguida. Ésa es la cuidadora que te conviene. Un par de días antes de que empiecen a quedarse solos, quédate tú con ellos en casa para que el niño no note un cambio demasiado brusco y para ver cómo se organiza ella. ADAPTACIÓN MUTUA En esos días, a medida que tu hijo vaya cogiendo confianza, deja que sea la niñera quien le cambie el pañal y le dé la merienda, por ejemplo. Estos acercamientos contigo al lado harán que el pequeño la acepte mejor. Las dos primeras semanas serán de adaptación para todos y es natural que tu hijo llore cuando te vayas y te reciba encantado cuando vuelvas. Pero si pasado este tiempo observas que cuando llega la niñera el niño se pone nervioso, la aparta de su lado y no quiere separarse de ti, y cuando regresas llora desconsoladamente, es posible que tengas que sopesar de nuevo tu elección. Por el contrario, si se apena cuando te vas pero a tu regreso lo ves contento y entretenido, es que todo marcha sobre ruedas.

Buscar niñeras suele ser una gran responsabilidad para los papás, y también un problema. Una propuesta innovadora en Córdoba busca dar soluciones a ambas cuestiones. Mirá qué es. El cuidado y la educación de los hijos es una de las mayores preocupaciones de cualquier mamá o papá. Dejar a los chicos con personal idóneo brinda seguridad y tranquilidad. Y de esos aspectos se ocupan en AtHome, primera consultora cordobesa especializada en la búsqueda, selección, evaluación y capacitación de niñeras y empleadas domésticas. La propuesta, que nació en 2012, es innovadora, confiable y se afianza entre los cordobeses. La consultora cuenta con una importante base de datos (unos mil postulantes) y ofrece diferentes perfiles de acuerdo a las necesidades de cada familia. Pero además, tiene como finalidad la capacitación de las niñeras, otro de los aspectos destacados. Con toda esa información se realiza el proceso de búsqueda. Con el análisis de los perfiles y las variables claves se realizan las entrevistas (hasta cuatro con cada postulante) para determinar cuál es la ideal. "Cuando encontramos a la persona requerida armamos un legajo muy completo para la familia. Se incluyen datos personales, esquema u organización familiar de esa persona, entorno, antecedentes de formación y educación, antecedentes laborales con su chequeo correspondiente, informe de responsabilidad económica financiera (tipo veraz) y declaración jurada de buena salud", explica a AtHome el Co-Fundador y CEO. El paso siguiente contempla una entrevista con la familia, para saber cómo se sienten ambas partes o como se desempeña la postulante. "A veces los padres nos dicen no sabemos qué preguntarle, cómo entrevistarla. Entonces, le enviamos un cuestionario, una tablita para que vayan enumerando y al final puedan poner una puntuación", agrega Todd. Si ambas partes están de acuerdo, se trabajan sobre otros aspectos como puntualidad, presentismo, responsabilidad, entre otros. Se le hace un psicodiagnóstico y se termina de concretar la relación con el empleador. Durante 60 días (período de garantía) se hace un seguimiento semanal para definir si ambas partes están conformes. Vocación. La vocación es uno de los requisitos fundamentales solicitados por la consultora. Y, la capacitación, uno de los ejes de AtHome. "Con la capacitación, vinculándolo a la educación buscamos jerarquizar a las niñeras", cuenta Todd. Y cierra Todd: "Estamos terminando de armar un plan de capacitaciones para el año que viene. Lo vemos como una mesa de cuatro patas. La primera es el rol de la niñera; la segunda; conocer un poco al niño, brindar herramientas para que la niñera conozca cuáles son las etapas evolutivas en el desarrollo de los niños, cuáles son las habilidades que tienen y qué estimular en cada etapa del desarrollo. La tercera pata es la médica, primeros auxilios básicos, pero orientados a la tarea de la niñera y, la cuarta, muy práctica: el juguete. Cuál usar o cómo usar juguetes creativos. Creemos que hay mucho por hacer en este aspecto (el de la capacitación)". Cómo funciona. Cuando la familia solicita el servicio, se realiza una entrevista con los padres y se elabora el perfil solicitado (en base a las necesidades, expectativas, organización familiar, edad de los niños, atención especial o discapacidad, entre otros).

La confianza y seguridad en los niños y niñas: Educando niños/as seguros Una persona segura, es una persona que confía en sí misma. Confiar en uno mismo nos proporciona una fuerza que nos hace invulnerables para enfrentarnos a los contratiempos cotidianos y lograr el éxito personal y el consiguiente bienestar. Las personas seguras con capaces de enfrentarse a los cambios y afrontar los retos que les ofrece la vida. Es fundamental educar a los niños y niñas para desarrollar una seguridad en sus propias capacidades y habilidades y de este modo dotarles de la confianza necesaria para ser, para hacer y para desarrollarse. La confianza y seguridad en los niños Confiar en uno mismo, significa creer en la propia persona. Creer es más importante que poder. El que cree en sí mismo no se rinde y se preocupa por buscar alternativas que le llevan a lograr sus metas. La confianza es la clave para no desistir y para lograr los objetivos personales. Una persona que no confía en sí misma, en cambio, no estará segura de sus capacidades, y no tendrá la fuerza para continuar y aprender de sus errores. Le resultará más difícil lograr sus metas, aunque tenga altas capacidades, domine habilidades y tenga la preparación adecuada. La confianza por lo tanto es una de las base de una educación destinada a la felicidad, al bienestar y al desarrollo personal. ¿Qué les aporta la confianza y la seguridad? Una sana autoestima. Capacidad para afrontar los retos y las dificultades, buscando alternativas y encontrando soluciones. No se dejan influenciar fácilmente. Son capaces de expresar sus opiniones sin necesidad de dañar a los demás. Es una de las bases de una personalidad fuerte y madura. Contribuye a su inteligencia emocional. Es la fuerza que les hace posible conseguir las propias metas. Es la base para tolerar la frustración y para aprender. Cómo podemos desarrollar la confianza y la seguridad en los niños y niñas Cree en ellos, si tú crees que ellos pueden, ellos también creerán que son capaces. Cuida su autoestima, presta atención a los comentarios o actitudes que pueden minarla. Una baja autoestima es el mayor enemigo de la seguridad y de la confianza. Proponles retos que impliquen cierto nivel de dificultad pero que puedan superar. Si van enfrentándose a retos, poco a poco irán desarrollando una confianza en sí mismos. Deja que se enfrenten solos a sus problemas cotidianos. Si el adulto interviene solo y les soluciona sus posibles problemillas, no se percibirán capaces de hacerlo por sí mismos. Edúcales en la persistencia y en la capacidad de esfuerzo. Son numerosas las ocasiones en las que para conseguir los objetivos personales, tendrán que ser persistente y esforzarse. Enséñales estrategias de resolución de problemas. Desarrolla su autonomía. La autonomía está ligada a la seguridad, una persona segura será autónoma y viceversa. Cuando hagan algo bien, házselo saber. Díselo y demuéstraselo. Cuando hagan algo mal, crítica el acto y no a la persona. Ayúdales a descubrir que es lo que hicieron mal y como pueden hacerlo para aprender y no cometer los mismos errores. Cuida tu seguridad y sirve de ejemplo.

Elegir quién va a cuidar de su bebé o hijo pequeño mientras usted trabaja puede parecer una tarea tan agobiante como ayudar a un hijo adolescente a elegir universidad. En calidad de padre, es su responsabilidad asegurarse de que su hijo estará seguro y contento en un ambiente divertido, educativo y afectivo. He aquí algunos consejos para tomar una decisión tan importante. Su hijo y su familia En torno al 70% de los padres dejan a sus hijos pequeños con otras personas para que los cuiden durante el día. Independientemente de que elija que cuiden de su hijo en su propia casa, en una guardería o jardín de infancia, en un centro de preescolar o en la casa de otra persona, debería seguir algunas recomendaciones específicas para asegurarse de que su hijo recibe una atención profesional y de calidad. Lo más importante es conocer el temperamento de su hijo, lo que le gusta y le disgusta, su estado de salud, sus intereses y su comportamiento. Si su hijo todavía es un bebé de menos de un año, tenga muy en cuenta su necesidad de ser cuidado con afecto y contención, cualquier necesidad de salud especial que pueda tener y el tipo de persona que quiere que cuide de él durante su primer año de vida. Si su hijo es mayor, deberá tener en cuenta el desarrollo del juego, los estilos de aprendizaje, la interacción con otros niños y la curiosidad intelectual, así como la necesidad de recibir una atención individualizada. Los valores y las necesidades emocionales de la familia también juegan un papel importante en este proceso. Algunos padres se ponen sumamente nerviosos cuando tienen que dejar a su hijo pequeño "en manos" de una sola persona, mientras que otros prefieren este tipo de atención individualizada. Pero, cuando un niño cumple tres o cuatro años, es bueno que disponga por lo menos de cierto tiempo de exposición a otros niños y que participe en un programa estructurado como un jardín de infancia o un centro de preescolar. Antes de elegir, debería conocer las distintas opciones disponibles y tener en cuenta el precio, la ubicación y la reputación del servicio. Qué buscar Haga un listado de las cualidades que busca en un cuidador o centro educativo, tales como experiencia, formación religiosa, forma de aplicar la disciplina y flexibilidad. La International Nanny Association(INA -Asociación Internacional de Niñeras) recomienda entrevistar a las posibles candidatas por lo menos en dos ocasiones y realizar una comprobación de sus antecedentes delictivos, tarea que suelen llevar a cabo la mayoría de agencias de colocación. Aparte de informarse sobre la formación de las candidatas en desarrollo infantil temprano, pregunte a la posible cuidadora, canguro o au-pair: ¿Por qué le interesa trabajar con niños? ¿Por qué dejó su último trabajo? (Siempre se deben comprobar las referencias; pregunte a la familia anterior por qué concluyó la relación con la niñera y si se la recomienda o no.) ¿Cuál es su política en lo que se refiere a disciplina? (Plantéele situaciones de tipo "y si". Por ejemplo, si un niño pega a otro o tiene una rabieta porque quiere jugar con un juguete con el que está jugando otro niño, ¿cuáles serán las consecuencias de tales comportamientos?) ¿Cómo ofrecerá al niño nuevas experiencias para favorecer su desarrollo físico y mental? ¿Qué oportunidades puede ofrecerle para que experimente con el arte, la música y el juego (tanto grupal como individual y tanto en interiores como en exteriores)? ¿Cómo enfoca la enseñanza del uso del baño? ¿Cómo afronta la ansiedad de separación del niño? Si está considerando la posibilidad de llevar a su hijo a un centro educativo donde coincidirá con otros niños, dedique algún tiempo a observar el centro y a hablar con padres que lleven a sus hijos allí. Formule las siguientes preguntas, aparte de las que figuran más arriba: ¿Tiene una política de puertas abiertas en lo referente a las visitas de los padres? ¿Qué servicios de cuidado alternativos se ofrecen cuando se cierra el centro? ¿Cuál es el período de vacaciones del centro? ¿Qué política se sigue para cuidar de los niños enfermos? ¿Cómo se supervisa a los niños cuando están en el patio? ¿Qué antigüedad tienen las instalaciones y con qué periodicidad se revisan? ¿Cómo se agrupan los niños? ¿Por edades? ¿Se acepta de buen grado en el centro a niños con distintos antecedentes étnicos, culturales y religiosos? ¿Se incluye a niños con necesidades especiales? ¿Cuál es la formación educativa de los profesores? Para evaluar las respuestas a sus preguntas, considere atentamente cómo la filosofía del centro o de la candidata sobre cómo educar a un niño en temas como la disciplina y el afecto encaja dentro de su visión personal de cómo debe ser atendido y guiado su hijo día tras día. Por último, pregúntese si confía en la persona o centro. ¿Considera que su hijo estará contento y tendrá la oportunidad de aprender y crecer en ese ambiente? Si ninguno de los candidatos cumple sus expectativas, no elija mejor de los peores. En lugar de ello, plantéese si realmente necesita trabajar, vuelva a iniciar la búsqueda y pida recomendaciones a amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Cuidar de su hijo en su propia casa Algunos padres prefieren el contacto uno a uno que se crea con la cuidadora en el domicilio de la familia, sobre todo cuando se trata de cuidar de un bebé. Los padres con carreras profesionales a tiempo completo pueden constatar que su horario profesional les obliga a contratar a niñeras para que cuiden de sus hijos durante la lactancia. Intentar coordinar las horas extras y los viajes de negocios con las exigencias del cuidado de un lactante puede resultar imposible si no se cuenta con este tipo de ayuda. Si necesita contratar a una niñera, canguro o "au-pair", contactesé con una agencia de colocación con experiencia que esté especializada en este tipo de servicios. Una niñera es una persona que trabaja (independientemente de que viva en la casa de la familia o fuera de ella) cuidando de niños y tal vez realizando algunas tareas domésticas relacionadas con el cuidado infantil. Habitualmente no supervisadas durante la jornada laboral, una niñera suele tener una semana laboral de 40 a 60 horas. Las niñeras contratadas a través de agencias de colocación suelen tener escasa formación en el cuidado de bebés y niños de corta edad. Las au-pairs también ofrecen cuidados en la casa de los niños y viven con la familia de estos, trabajando bajo la supervisión directa de los padres. Por lo general, se trata de personas que buscan trabajo lejos de sus domicilios, como experiencia de aprendizaje cultural. Las au-pairs suelen ayudar a realizar escasas tareas domésticas y trabajan de 40 a 60 horas por semana. Las au-pairs, que suelen ser jóvenes, pueden no disponer de experiencia formativa en el cuidado de niños. La letra pequeña Una vez que haya contratado a una persona para cuidar de su hijo, haga un contrato específico donde figuren los derechos y obligaciones esperados: horas de trabajo, salario, vacaciones pagadas, baja por enfermedad; incluya también las obligaciones de la parte contratante. Establezca una fecha de revisión dentro de unos cuantos meses para comentar cómo está funcionando el contrato e introducir posibles mejoras. Observe la interacción entre la cuidadora y su hijo de forma sistemática y sin previo aviso. Señales de alarma He aquí algunas señales en que debe fijarse si sospecha que su hijo esta recibiendo malos tratos: La cuidadora le ha mentido o robado. La cuidadora no responde a sus preguntas sobre la rutina diaria. Usted llega a casa y encuentra a su hijo sin que nadie lo supervise. La cuidadora no reacciona ante su hijo. Su hijo se vuelve taciturno, se aísla o tiene problemas para comer o dormir. Su hijo se altera súbitamente en cuanto llega la cuidadora. Usted simplemente tiene malas vibraciones con respecto a la cuidadora. Los padres deben tener la seguridad de que la niñera o au-pair cuenta con el apoyo que necesita para ser una cuidadora positiva, disponiendo, por ejemplo, de suficiente tiempo libre y de la oportunidad de reunirse con otras cuidadoras del área. Los padres siempre deben ser accesibles por vía telefónica o mediante avisador en caso de emergencia. En otras palabras, los padres y la cuidadora deben trabajar conjuntamente y construir una relación de colaboración para cuidar del niño. Cuidar de su hijo fuera de su casa El cuidado fuera de casa incluye las guarderías infantiles(generalmente dependientes de centros públicos o privados, como organizaciones religiosas, ayuntamientos o centros sociales); elcuidado del niño en una casa ajena, servicios que se llevan a cabo en la casa de la cuidadora; programas de cuidado a tiempo parcial, como la participación en grupos de preescolar o de juego; y programas de preescolar subvencionados públicamente, como el programa de EE.UU. Head Start para familias desfavorecidas. Estos programas suelen cuidar de niños desde el nacimiento hasta los cinco años. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda que un solo adulto tenga la principal responsabilidad en el cuidado de un bebé de menos de 12 meses de edad, independientemente del lugar o centro donde se encuentre. Los bebés necesitan cuidadoras positivas y consistentes que aprendan a reconocer su forma particular de expresar el hambre, el malestar y las ganas de jugar. Este tipo de interacción afectiva y contenedora contribuye de forma considerable al crecimiento social y emocional del pequeño. Para el cuidado de bebés en general, la AAP recomienda una razón de bebés por adulto de 3 a 1 en lo que respecta al personal. Recomendaciones de la AAP para el cuidado infantil: Edad Nacimiento-24 meses 25-30 meses 31-35 meses 3 años 4-5 años Razón niño: adulto 3:1 4:1 5:1 7:1 8:1 Tamaño máximo del grupo 6 8 10 14 16 Casas ajenas y centros educativos El cuidado de un niño en una casa ajena suele ofrecer la supervisión de los niños por parte de un solo adulto. El cuidado de un niño en un centro educativo abarca las guarderías, los jardines de infancia y los centros de preescolar donde trabajan varios adultos para cuidar de grupos más amplios de niños. En cualquier caso, en EE.UU. tanto la AAP como la National Association for the Education of Young Children (NAEYC - Asociación Nacional para la Educación de Niños Pequeños) recomiendan que la casa o centro estén autorizados y se sometan a inspecciones regulares. Las cuidadoras deben poseer una formación básica en RCP (reanimación cardio-pulmonar) y desarrollo infantil temprano. También debe haber políticas explícitas sobre la enfermedad y la disciplina. La acreditación de carácter voluntario otorgada por el NAEYC o la National Association for Family Child Care (NAFCC - Asociación Nacional de Cuidado Infantil Familiar) suele indicar que el centro tiene el compromiso de ofrecer un cuidado de calidad y participa activamente en programas de desarrollo infantil. La salud, la seguridad y la higiene deben ser prioritarias en todos los lugares. Todos los niños y miembros del personal deben haber recibido las vacunas sistemáticas necesarias y todo el personal debe carecer de antecedentes delictivos. Las instalaciones deben ser a prueba de niños y todos los miembros del personal deben llevar guantes desechables para cambiar los pañales a los bebés. Los juguetes deben desinfectarse con regularidad y se debe fomentar la conducta de lavarse las manos con frecuencia entre los niños y el personal para minimizar el riesgo de contagio de infecciones. Debe esperar que asignen a su hijo a una cuidadora en concreto para favorecer su sensación de seguridad y consistencia. Infórmese sobre la frecuencia en el cambio de personal, una frecuencia baja minimiza la necesidad de que los niños pequeños necesiten adaptarse repetidamente a nuevas cuidadoras. Centros de preescolar Los centros de preescolar, como indica su nombre, ofrecen programas educativos para niños pequeños durante el parvulario, antes de iniciar la enseñanza primaria. Muchas guarderías y jardines de infancia actuales también han incorporado este tipo de currículos en sus programas. La NAEYC ha elaborado un listado de 10 signos indicativos de un buen centro de preescolar: Los niños pasan la mayor parte del tiempo jugando y trabajando con materiales o con otros niños. Los niños acceden a distintos tipos de actividades a lo largo del día. Los profesores trabajan con los niños a nivel individual, en grupos reducidos y con todo el grupo entero en distintos momentos del día. La clase se decora con proyectos y creaciones artísticas originales de los niños. Los niños aprenden el abecedario y los números en el contexto de sus experiencias cotidianas. Los niños trabajan en proyectos y disponen de largos períodos de tiempo para jugar y explorar. Se utilizan hojas de trabajo o de ejercicios muy poco a menudo o nunca. Los niños tienen la oportunidad de jugar en el exterior en un lugar seguro cada día. Los profesores leen libros a los niños de forma individual o en grupos reducidos. Los currículos se adaptan a quienes están más adelantados y a quienes necesitan una ayuda adicional. Los niños y sus padres tienen ganas de que el pequeño empiece a ir al colegio. Niños con necesidades especiales Las leyes federales garantizan una educación especial y los servicios relacionados a aquellos niños que presentan discapacidades desde el nacimiento hasta los cinco años. En las guarderías y centros de preescolar se pueden incluir servicios especiales, como terapia del habla, la fisioterapia y la terapia ocupacional, para que los niños con necesidades especiales puedan participar en centros educativos ordinarios. En EE.UU, los servicios de intervención precoz se pueden coordinar a través de la oficina local de Salud Mental o Deficiencia Mental para niños de hasta tres años y a través del Departamento de Educación del estado para niños de entre tres y cinco años. En conclusión Después de tanto investigar, entrevistar y observar, tal vez necesite convencerse de que dejar a su hijo "en manos" de otra persona es lo más adecuado para su familia. Aprovéche al máximo el tiempo que pasa con su hijo. Cuando llegue a casa después de un día de trabajo, cójase tiempo libre y tómeselo con calma. Ofrézcase y ofrezca a su hijo tiempo para relajarse y abrazarse mutuamente. Puede ser un momento maravilloso para relacionarse con su hijo, aparte de reducir el estrés de toda la familia. También es recomendable que los padres agobiados por los sentimientos de culpa utilicen autoafirmaciones positivas, como: "Sigo siendo una buena madre o un buen padre" y "Mi hijo está teniendo experiencias maravillosas". Reconozca las ventajas del tiempo de calidad que pasa con su hijo; los niños están desarrollando relaciones con otros niños y aprendiendo a dar y recibir. Los informes diarios sobre el tiempo que su hijo pasa alejado de usted y las visitas frecuentes que usted realiza a su centro educativo pueden ayudarle a hacer un seguimiento de sus progresos y transmitirle la seguridad de que su hijo se divierte y recibe una educación adecuada. Del mismo modo que usted necesita confiar en la cuidadora de su hijo, él necesita tiempo para adaptarse. Los bebés de hasta siete meses suelen adaptarse deprisa a los cambios en las personas que cuidan de ellos, pero los bebés de ocho meses en adelante pueden experimentar "ansiedad de separación", requerir más tiempo y necesitar que los padres los tranquilicen. Muchos niños pequeños y de preescolar (de 1 a 6 años) atraviesan períodos de adaptación en que abundan las lágrimas, las malas caras y las rabietas. Las visitas de sus padres al centro educativo, sus objetos favoritos (llevar su mantita preferida o su osito de peluche en la mochila) y que tengan la seguridad de que sus padres volverán a recogerlos al final del día pueden ayudarles en el proceso de adaptación. De todos modos, si su hijo no parece contento y no se acaba de adaptar al centro de preescolar o guardería, vuelva a evaluar el programa y a su cuidadora. Sea consciente de que van a haber malos días de tanto en tanto; un mal día no significa que el centro educativo o la cuidadora de su hijo sean inadecuados. Pero si persisten los problemas, modifique su elección lo antes posible. Así contribuirá a favorecer el desarrollo físico, mental, afectivo y social de su hijo, aparte de fomentar su confianza en otros adultos y su autoestima.