Elegir la mejor niñera

Te damos las pautas para encontrar una cuidadora estupenda y para asegurarte de que tu pequeño se siente feliz con ella.

Dejar a nuestro hijo con terceros nos resulta muy difícil a todas las madres. Nuestro instinto maternal, especialmente acentuado en los primeros años de la vida del niño, nos hace creer que nadie puede cuidarlo tan bien como nosotras. No obstante, a veces la necesidad nos obliga a buscar una niñera que se haga cargo de nuestro pequeño.

Si es tu caso, no te agobies. Sigue estas pautas para contratar a una buena profesional, con la que tu hijo esté bien atendido y se sienta feliz.

Para empezar, tienes algo a tu favor: superado el primer año, tu peque no siente rechazo a los extraños (es una etapa por la que pasan todos los bebés en algún momento entre los 8 y los 10 meses, caracterizada por el temor y rechazo a los desconocidos). Por eso, si das con una persona con la que haga “buenas migas”, tu hijo podrá tolerar tus ausencias sin sentirse abandonado.

CÓMO Y DÓNDE BUSCAR

Para encontrar a la persona ideal conviene que la busques con tiempo. Pregunta a tus amigas y en las guarderías de tu barrio (así tendrás referencias fiables de ella), pon un anuncio especificando el servicio que precisas o ve a una empresa especializada.

Cuando entrevistes a las candidatas, observa su reacción y la de tu pequeño al conocerse. Al principio es normal que el niño se muestre poco receptivo ante una persona que no conoce, pero si es una niñera con recursos, sabrá hacerse con él enseguida. Ésa es la cuidadora que te conviene.

Un par de días antes de que empiecen a quedarse solos, quédate tú con ellos en casa para que el niño no note un cambio demasiado brusco y para ver cómo se organiza ella.

ADAPTACIÓN MUTUA

En esos días, a medida que tu hijo vaya cogiendo confianza, deja que sea la niñera quien le cambie el pañal y le dé la merienda, por ejemplo. Estos acercamientos contigo al lado harán que el pequeño la acepte mejor.

Las dos primeras semanas serán de adaptación para todos y es natural que tu hijo llore cuando te vayas y te reciba encantado cuando vuelvas. Pero si pasado este tiempo observas que cuando llega la niñera el niño se pone nervioso, la aparta de su lado y no quiere separarse de ti, y cuando regresas llora desconsoladamente, es posible que tengas que sopesar de nuevo tu elección.

Por el contrario, si se apena cuando te vas pero a tu regreso lo ves contento y entretenido, es que todo marcha sobre ruedas.



Publicado en: 2016-11-17 08:55:35